Se necesitan pastores

Se necesitan pastores -pastores fieles- que no halaguen al pueblo de Dios ni lo traten con aspereza, sino que lo alimenten con el pan de vida.

Hechos 1:2a. "Apóstoles"

Gr. αποστολος apostolos, “enviado”; de la preposición απο apo, “de”, “desde”, y el verbo στελλω stellô, “colocar”, “mandar”.

El verbo αποστελλω apostellô significa “despachar”, “enviar”.

El verbo y el sustantivo son inseparables.

En el griego clásico, la palabra αποστολος apostolos frecuentemente se refiere al despacho de una nave o de una expedición naval; también se emplea para designar al comandante de un escuadrón o a un embajador.

Estas dos aplicaciones generales a cosas y a personas aparecen también en el griego koiné. Por ejemplo, un papiro egipcio del siglo II o III d. C. habla de la “cuenta de la nave [αποστολος apostolos] de Triadelfo” (J.H. Moulton and G. Milligan, The Vocabulary of the Greek New Testament, p. 70).

Los papiros también muestran que el significado de la palabra se transmitió de la nave a su carga, pues esta también era “enviada”.

Se denominaba αποστολος apostolos tanto a la carga como a los documentos que representaban a la nave y a su carga. De modo que αποστολος apostolos podía referirse a la orden de despacho de una nave, a un conocimiento de embarque, o aun al permiso de exportación.

Al mismo tiempo, tanto en el koiné como en el griego clásico, la palabra αποστολος apostolos podía referirse a una persona, como la emplea Josefo para designar a los embajadores enviados por los judíos a Roma (Antigüedades, xvii. 11.1). Sin embargo, ninguno de estos usos parece aclarar directamente el origen del empleo de la palabra “apóstol” tal como la usaban los cristianos primitivos.

Pablo es el primer autor del NT que empleó este vocablo: “ni buscamos gloria de los hombres; ni de vosotros, ni de otros, aunque podíamos seros carga como apóstoles de Cristo” (1 Tes. 2:6), y aparentemente lo usó como un término exacto para designar a un grupo específico de hombres que con autoridad ejercían funciones generalmente reconocidas en la iglesia (1 Cor. 4:9 “Porque según pienso, Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles como postreros, como a sentenciados a muerte; pues hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres” 1 Cor. 9:1-2 “¿No soy apóstol? ¿No soy libre? ¿No he visto a Jesús el Señor nuestro? ¿No sois vosotros mi obra en el Señor? Si para otros no soy apóstol, para vosotros ciertamente lo soy; porque el sello de mi apostolado sois vosotros en el Señor”.

El hecho de que en los primeros escritos de la literatura cristiana ya se diera por sentado el sentido específico de la palabra, sugiere que ya se la había empleado antes.

Lucas y Juan utilizaron la palabra αποστολος apostolos cuando escribieron en griego, años después de la muerte de Jesús. “Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles” (Luc. 6:13). “Por eso la sabiduría de Dios también dijo: Les enviaré profetas y apóstoles; y de ellos, a unos matarán y a otros perseguirán” (Luc. 11:49).

"De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado (αποστολος apostolos) es mayor que el que le envió” (Juan 13:16).

Parece que la función del apóstol en la iglesia primitiva surgió de la ordenación y comisión de los doce discípulos por Jesús. Cuando Jesús designó a sus discípulos como “apóstoles”, probablemente empleó la palabra aramea shelijá', equivalente del participio hebreo shalúaj, “enviado”.

Parece que estas palabras tuvieron un uso específico tanto entre los judíos como entre los cristianos. En la literatura rabínica se emplea la palabra shalúaj, más comúnmente con la grafía shalíaj, para designar a diversos mensajeros autorizados.

Justino Mártir (c. 146 d. C.) escribió que los judíos enviaban mensajeros por todo el mundo hablando blasfemias contra Cristo (Diálogo con Trifón 17. 108).

Eusebio, historiador eclesiástico del siglo IV, declaró que documentos que ya eran antiguos en su tiempo registraban que los sacerdotes y ancianos de los judíos enviaban hombres por todo el mundo para predisponer a su pueblo en contra del cristianismo. Llama “apóstoles” a esos judíos, y dice que en su propio tiempo viajaban por toda la diáspora llevando cartas encíclicas (Comentarios a Isaías xviii. 1, 2).

Epifanio (m. 403 d. C.) registra que esos “apóstoles” consultaban con los principales judíos y viajaban entre los judíos fuera de Palestina, restableciendo la paz en congregaciones desorganizadas y recogiendo diezmos y primicias, funciones muy parecidas a las del apostolado de Pablo (Hech. 11:27-30; Rom. 15:25-28; 1 Cor. 16:1; Epifanio, Contra herejías i. 2., Herejía xxx. 4. 11).

El Código de Teodosio (438 d. C.) señala: “Como parte de esta inútil superstición, los judíos tienen jefes de sus sinagogas, o ancianos, o personas a quienes llaman apóstoles, que son designados por el patriarca en cierta temporada para recolectar oro y plata” (Código de Teodosio xvi. 8.14).

Por lo tanto, aunque no puede probarse que en los tiempos del NT ya se usaba la palabra αποστολος apostolos para designar a los mensajeros judíos que iban a los de la diáspora, la evidencia sugiere que así ocurría, y que el uso que la iglesia primitiva le dio a esta palabra se derivó de un uso similar entre los judíos.

Que había escogido
Mar. 3:13-19. “Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él. Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios: a Simón, a quien puso por sobrenombre Pedro; a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan hermano de Jacobo, a quienes apellidó Boanerges, esto es, Hijos del trueno; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el cananista, y Judas Iscariote, el que le entregó”.