Se necesitan pastores

Se necesitan pastores -pastores fieles- que no halaguen al pueblo de Dios ni lo traten con aspereza, sino que lo alimenten con el pan de vida.

Hechos 1:3a. Se presentó vivo

“a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo com muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta dias y hablandoles acerca del reino de Dios”. (Reina -Valera 1960)

“A estes também, depois de ter padecido, se apresentou vivo, com muitas provas incontestáveis, aparecendo-lhes durante quarenta dias e falando das coisas concernentes ao reino de Deus”. (Almeida Revista e Atualizada, 2ª ed.)

“To whom also he shewed himself alive after his passion by many infallible proofs, being seen of them forty days, and speaking of the things pertaining to the kingdom of God”. (King James Version)

“quibus et praebuit se ipsum vivum post passionem suam in multis argumentis per dies quadraginta apparens eis et loquens de regno Dei”. (Vulgata)

Se presentó vivo

I - En la mañana del dia de la resurrección:

(1) A Maria Magdalena y otras mujeres - Juan 20:11-18; Mat. 28:1-10.

(2) A los guardias - Mat 28:2-3 e 11-15.

(3) A Simón Pedro, si es que la aparición a éste (Luc. 24:34; 1 Cor. 15:5) hubiera ocurrido poco después de la aparición a las mujeres. Note que después de la resurrección, Jesús solamente apareció a sus seguidores más allegados (1 Cor. 15:6).

II - Apariciones posteriores en el día de la resurrección:

(1) A Pedro (Luc. 24: 34; 1 Cor. 15: 5), antes de lo ocurrido en el camino a Emaús.

(2) A los dos discípulos, uno de los cuales se llamaba Cleofas (Luc. 24:13-32; Mar. 16:12).

(3) A los diez discípulos que estaban en el aposento alto, después del regreso de los dos discípulos desde Emaús (Mar. 16:14; Luc. 24:33-48; Juan 20:19-23; 1 Cor. 15:5). Tomás estaba ausente Juan 20:24-25).

III - Apariciones entre el día de la resurrección y el día de la ascensión:

(1) A los once, estando Tomás presente, en el aposento alto, una semana más tarde,
probablemente el domingo siguiente (Juan 20: 26-29).

(2) Poco después del fin de la semana de pascua, los discípulos se fueron a Galilea para encontrarse con Jesús como él lo había indicado (Mat. 28: 7; Mar. 16: 7). Las fechas de estas ocasiones cuando Jesús se manifestó en Galilea deben haber caído (con aproximación de uno o dos días) entre el 28 de Nisán y el 21 del mes siguiente, es decir, de Iyyar. Estos límites los impone el tiempo que se necesita para viajar ida y vuelta de Jerusalén a Galilea. Los discípulos estuvieron de vuelta en Jerusalén a tiempo para la ascensión, que se estima que ocurrió el 25 de Iyyar. Por esto puede entenderse que los discípulos permanecieron en Galilea unas tres semanas, y durante ellas se registra que Jesús estuvo con ellos dos veces. La primera fue cuando se apareció a siete de los discípulos mientras pescaban en el mar de Galilea (Juan 21:1-23).

(3) Jesús apareció ante unas 500 personas en un monte de Galilea, en fecha y lugar indicados por él antes de su muerte (Mat. 28:16; Mar. 16:7; 1 Cor. 15:16). En esta ocasión, Jesús pronunció las palabras registradas en Mat. 28:17-20.

(4) Jesús se le apareció a Jacobo, pero no se revela si esto ocurrió en Galilea o en Jerusalén (1 Cor. 15:7).

(5) Jesús estuvo con los once en Jerusalén el día jueves, 25 de Iyyar, cuando los llevó al monte de los Olivos, cerca de Betania, y desde allí ascendió al cielo (Mar. 16:19-20; Luc 24:50-52; Hech. 1: 4-12). Es probable que ésta sea la reunión con los apóstoles a la cual se refiere 1 Cor. 15 :7.

Las repetidas ocasiones en las cuales Jesús se presentó a sus seguidores después de la resurrección tenían por objeto convencer a sus discípulos y a otros que la resurrección había sido real, permitirles que conocieran a su Maestro ya en su cuerpo glorificado, y dar la oportunidad a Jesús a fin de que los preparara para la tarea de proclamar las buenas nuevas de salvación al
mundo.

Los esfuerzos realizados para impedir la resurrección y para hacer circular falsos informes referentes a él (Mat. 27: 62-66) sólo sirvieron para que hubiera una mayor confirmación de que fue un hecho histórico.

Fue la seguridad de que Cristo había resucitado y de que estaba vivo lo que infundió convicción al mensaje de los apóstoles cuando salieron para proclamar las buenas nuevas de la salvación. De esta seguridad hablaron vez tras vez, con palabras plenas de poder e inspiradas por el Espíritu Santo (Hech. 3:12-21; 4:8-13, 20; 5:29-32; 1 Cor. 15:1-23; 1 Tes. 1:10, 17; 1 Juan 1:13).

El hecho dinámico de la religión cristiana es que su fundador vive "por los siglos de los siglos" y tiene "las llaves de la muerte y de Hades" (Apoc. 1: 18). Las repetidas ocasiones cuando Jesús se mostró después de su resurrección dan testimonio de esta verdad trascendental.

La Inspiración ha atestiguado de tal modo este extraordinario acontecimiento, que todos los que estén dispuestos a examinar las evidencias pueden quedar realmente convencidos.