Se necesitan pastores

Se necesitan pastores -pastores fieles- que no halaguen al pueblo de Dios ni lo traten con aspereza, sino que lo alimenten con el pan de vida.

Hechos 1:3c Acerca del reino de Dios

Los judíos concebían el reino de los cielos* como un reino basado en la fuerza, que obligaría a las naciones de la tierra a someterse a Israel. Pero el reino que Cristo vino a establecer es el que comienza en el corazón de los hombres, impregna sus vidas y rebosa hasta los corazones y la vida de otros con el dinámico y apremiante poder del amor.

El "reino de los cielos"* o "reino de Dios" era el tema de la enseñanza de Jesús (Luc. 4:43; 8:1).

Muchas de sus parábolas comienzan con las palabras "el reino de los cielos* es semejante a" (Mat. 13: 24, 31, 33, 45-47).

Enseñaba a sus discípulos a que oraran por la venida del reino (cap. 6: 10).

Su Evangelio era la buena nueva del reino (Mat. 4:23; etc.).

Sus discípulos eran los "hijos del reino" (Mat. 13: 38).

El Padre se complacía en darles el reino (Luc. 12:32), que habían de heredar (Mat. 25: 34).

En esta vida, los cristianos deben darle al reino el lugar supremo en sus afectos y deben convertirlo en la más importante meta de la vida (Mat. 6:33).

Cuando Jesús envió a los doce, los mandó que predicaran "el reino de Dios" (Luc. 9:2, 60).

Juan proclamó la inminencia del establecimiento del reino de los cielos (Mat.3:2). Jesús también declaró que el reino se había acercado (Mat. 4:17) e instruyó a sus discípulos, cuando los envió a predicar, que llevaran el mismo mensaje (Mat. 10:7).

El "reino de Dios" se estableció en la primera venida de Cristo. Jesús mismo era el Rey, y los que creían en él eran sus súbditos. El territorio de ese reino era el corazón y la vida de los súbditos.

Evidentemente el mensaje de Jesús se refería al reino de la gracia divina. Pero, como Jesús mismo lo indicó claramente, el reino de la gracia antecedía al reino de la gloria. Con respecto a este último, los discípulos preguntaron en el día de la ascensión: "Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?" (Hech. 1:6-7).

El reino de la gracia se había acercado en los días de Cristo (Mat. 3:2; 4:17; 10:7), pero el reino de la gloria estaba en el futuro (Mat. 24: 33).

Sólo "cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos sus santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria" (Mat. 25: 31).

La frase “el reino de Dios” abarca:

(1) La interpretación correcta de las profecías mesiánicas: "Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían... Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras" (Luc. 24:27, 44-45).

(2) La extensión de la misión de la iglesia en todo el mundo y la admisión de los salvados al reino por medio del bautismo: "Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo" (Mat. 28:19).

(3) La promesa de poder sobrenatural y de protección divina: "Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán" (Mar. 16:15-18).

(4) La promesa de la presencia perpetua de Cristo en su iglesia: "enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén" (Mat. 28:20).

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* Expresión empleada exclusivamente por Mateo (32 veces) en su Evangelio. Mateo emplea cuatro veces (o cinco, se incluimos la lectura variante de Mat 6:33) la expresión "reino de Dios", que es la única que usan los otros evangelistas. El uso de la palabra "cielo" en lugar del nombre "Dios"responde a la costumbre de los judíos del tiempo de Jesús de no decir el nombre sagrado. Empleaban la expresión "nombre del cielo" en lugar de "nombre de Dios"; "temor del cielo" por "temor de Dios"; "honor del cielo" por "honor de Dios", etc. La expresión "reino de los cielos" no aparece en el AT, aunque la idea está implícita en los escritos proféticos (Isa. 11:1-12; 35; 65:17-25; Dan. 2:44; 7:18, 22, 27; Miq. 4:8; etc.).